LAS FALLAS DE VALENCIA
Las Fallas es una fiesta celebrada del 15 al 19 de marzo en algunas ciudades y pueblos de la Comunidad Valenciana, entre ellas principalmente en Valencia. También llamadas fiestas josefinas o festes de Sant Josep (en valenciano) se celebran en honor a San José, patrón de los carpinteros. Está catalogada como fiesta de Interés Turístico Internacional. La denominación de fallas corresponde a las construcciones artísticas de materiales combustibles en su conjunto que representan figuras conocidas como ninots y composiciones de elementos.
El origen de la fiesta de las Fallas se remonta a la antigua tradición de los carpinteros de la ciudad que en vísperas de la fiesta de su patrón quemaban frente a sus talleres, en las calles y plazas públicas los trastos inservibles junto con los artilugios de madera que empleaban para elevar los candiles que les iluminaban mientras trabajaban en los meses de invierno. Por este motivo el día de la cremà –momento en el que arden los monumentos falleros- siempre coincide con el día 19, Festividad de San José.
Estas Fallas fueron evolucionando y cargándose de sentido irónico, mostrándose sobre todo en los monumentos falleros escenas picarescas y críticas.
Las Fallas, una de las fiestas del fuego por excelencia, se mantienen desde hace siglos espectaculares, desmesuradas y barrocas. El arte y la sátira se conjugan en unos monumentos que durante la semana fallera se levantan en cada una de las calles y esquinas de la ciudad y en los que se critica y caricaturiza vida social y política.
Desde el 1 de marzo se hacen mascletás, espectáculo de petardos y fuegos artificiales en el que se obtienen composiciones musicales a través del ruido de los cañones de pólvora. Estos espectáculos tienen lugar en la Plaza del Ayuntamiento e incluso algunas comisiones falleras disparan mascletaes junto a sus casales durante la semana fallera.
1ª Mascletà 2009 - 1 Marzo
El día 15 de marzo empieza la plantà y el 16 a las ocho de la mañana ya está cada falla en su lugar, más de 700 monumentos algunos de 25 metros de altura. Ese es el momento en el que las fallas transforman la ciudad y la gente la recorre de falla en falla. Se dice que es imprescindible ir a la falla del Ayuntamiento, la única fuera de concurso y la última en caer pasto de las llamas. De las 700 fallas con miles de ninots sólo uno se salvará del fuego gracias al sufragio popular: el ninot indultat –muñeco indultado- que pasará al Museo Fallero.
Los días 17 y 18, las flores y la Virgen dels Desamparats son las protagonistas del acto más emotivo para los falleros: la Ofrenda. Cientos de falleros, ataviados con el traje regional, desfilan desde su falla con sus bandas de música hasta la Basílica de la Virgen para ofrecer sus flores a la Cheperudeta, como la llaman los valencianos, y hacer con ellas su manto. Las falleras mayores son las últimas en ofrecer las flores a la Virgen. Ese día, una cita obligada es la Nit del Foc, un espectáculo pirotécnico lanzado desde la Alameda, que ilumina la noche del cielo valenciano con cientos de colores.
Llega el día 19 con la cremá, la última jornada festiva en la que toda acaba y todo empieza. Es un día agridulce lleno de música, de armonía, de esplendor, de fuego, de ruido, de tristeza y alegría, un día en el que todo acaba con el fuego pero empieza de nuevo, cual ave fénix, con las cenizas. Esa noche en Valencia ya se sueña con las Fallas del próximo año.
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